Archivo de la etiqueta: equo

Erasmus+: qué es y de dónde viene

Hacer una reflexión crítica del programa de educación de la Comisión Europea – Erasmus+- en un solo post es casi imposible, si además está pensado para gente que no necesariamente conoce las estrategias educativas ni el funcionamiento de estos programas, es un quimera. Asi que he decidido abordar el tema por etapas que permitan profundizar en temas tan apasionantes como para qué queremos la educación.

erasmus+

La primera estrategia europea para la educación educación fue la llamada Agenda de Lisboa (2000), cuyo objetivo era convertir Europa en una economía líder en el mundo basada en el conocimiento. Aunque no se lograron todos los objetivos, puso la educación en el centro de la agenda europea, marcando el inicio de la cooperación en el ámbito educativo, convirtiéndola en uno de los emblemas del proceso de construcción europea.

Hoy la cooperación en educación y formación está definida por la ET2020, que define los objetivos con los que los sistemas educativos europeos han de contribuir a la Estrategia 2020 (Crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo) y las prioridades que han de trabajarse para mejorar la calidad de la educación y la formación. Erasmus + es el programa operativo, el instrumento, mediante el que la Comisión Europea financiará diferentes tipos actividades de educación y formación que contribuyan y apoyen los objetivos de ambas estrategias. Esto incluye principalmente movilidad (intercambios, periodos y visitas de estudio), pero también proyectos pequeños que quieran desarrollar nuevos materiales, metodologías, intercambiar experiencias…

Si hasta ahora Erasmus se refería exclusivamente a la universidad, Erasmus+ 1cubre todos los ámbitos y niveles de la eduación y formación (además de la juventud y el deporte). Su base es el aprendizaje permanente, esto es que la educación no se termina en el periodo escolar o formativo sino que continua a lo largo de toda la vida, por lo que en Erasmus+ entran personas de todas las edades, desde la edad preescolar hasta la tercera edad. (De hecho el nombre es puro marketing, ya que Erasmus es el programa más conocido de la UE).

Pero también, recoge la idea que la educación no sólo se da en el ámbito formal (formación reglada), sino también en el no-formal (una conferencia, un taller) e informal (el día a día)2 Y por primera vez además, el programa de educación incluye todas las iniciativas de juventud y deporte. Esto significa que no sólo los centros oficiales de educación y formación tendrán acceso al programa, sino también otro gran número de entidades que realizan diferentes tipos de actividades educativas (incluido el voluntariado, por ejemplo).

¿Y cuánto dinero va a haber para todo esto? Pues bien, esa es la primera gran noticia. En un momento en el que por primera vez en la historia el presupuesto global de la UE es inferior al periodo presupuestario anterior, Erasmus+ tendrá 14.700 millones de euros, un incremento del 40% respecto al presupuesto anterior en todas las áreas. Es decir, la Unión Europea a pesar de la crisis y los recortes, va a invertir más no sólo en educación, sino también los programas de investigación y de cultura tendrán más presupuesto (¿a qué esto si se parece a la Europa que querríamos?)

El desglose del presupuesto nos indica que la prioridad es la movilidad (hasta el 63% del presupuesto), lo cual personalmente me parece positivo, puesto que es una forma de que los fondos tengan un impacto directo en las personas (estudiantes y personal educativo) y además es la clave de la construcción europea: salir, ver, conocer. (Un ejemplo cotidiano inexistente en los 90: los abuelos y abuelas, que viajan una o dos veces al año a ver a sus nietos/as fruto de una “pareja Erasmus”).

Sin embargo, el desglose por nivel educativo, es menos positivo desde mi punto de vista: educación superior (43%), formación profesional (22%), educación escolar (15%) y educación para adultos (5%). Esto tiene varias lecturas, la primera es que no se está primando la educación obligatoria que es la que cubre a la mayor parte de la población europea. Lo cual tiene una explicación y es que las diferencias nacionales en esta etapa son mayores, tanto a nivel curricular como enfoques pedagógicos. Además de ser un área de la que los estados guardan celosamente la llave, por el componente político que suelen tener las politicas educativas de la etapa obligatoria (de eso sabemos mucho aquí).

El hecho de que la educación superior sea prioritaria para Europa, es causa y consecuencia del famoso Espacio Europeo de Educación Superior (Proceso de Bolonia) y el Espacio Europeo de Investigación. Son areas educativas donde la integración, la cooperación y el reconocimiento de diplomas y competencias, está más avanzado. Pero también hay que decir, que es el ámbito de mayor valor añadido económico, lo que significa Europa está apostando y dando prioridad a los niveles educativos directamente relacionados con el mercado de trabajo y la economía: universidad y formación profesional.

¿Esto es malo de por sí? No necesariamente, pero este debate merece más espacio del que me queda.

___________________________________________________________________________________________________________________________

Toda la información sobre Erasmus + (de momento sólo disponible en inglés) http://ec.europa.eu/programmes/erasmus-plus/index_en.htm

2  Aprendizaje formal: el que tiene lugar en entornos organizados y estructurados (p.e. un centro educativo o formativo, o bien en el centro de trabajo) y que se designa explícitamente como formación. Por regla general, siempre da lugar a una validación y una certifi cación o titulación; Aprendizaje no-formal, derivado de actividades planifi cadas pero no designadas explícitamente como programa de formación. Aprendizaje informal, el resultante de actividades cotidianas relacionadas con el trabajo, la vida familiar o el ocio. Fuente: http://www.cedefop.europa.eu/en/Files/4064_EN.PDF

Una Q-mujer participando en Europa

Rosa2Mi candidatura no es fruto de una larga reflexión ni personal ni política. Es una decisión lógica, basada en tres razones, que ha salido de dentro sin hacer mucho ruido, muy natural, como algo que tenia que ser y es.

Y es que resulta que siento Europa como mía, y yo me siento parte de Europa. Por a mi trabajo, llevo desde 2004 analizando documentos de trabajo, prioridades estratégicas, políticas y acciones. Reconozco Europa como mi ámbito natural de trabajo, como una dimensión que no puede faltar ni en lo que hago ni a dónde me dirijo. Me siento cómoda hablando y debatiendo sobre Europa; imaginando como mejorarla, qué cambiar, cómo acercarla a las personas.

Resulta también que soy Equo, y que Equo nos brinda esta inusual oportunidad de elegir y ser elegidas. Y en estos tiempos en los que participar en política es un verbo de difícil conjugación, no quiero perder la oportunidad de vivir la experiencia de las primarias abiertas, de aprender, y demostrar que Equo somos personas. Muchas y muy comprometidas, de todas partes, de diferentes perfiles pero con una visión común de la Europa que queremos: democrática, verde e igualitaria.

Y además soy madre, y hago equilibrios con la conciliación, y mi tiempo no es mío, sino que lo reparto como puedo entre el cuidado mis pequeños, mi trabajo y todo aquello que quiero hacer. Y ahora quiero y puedo contribuir con mi candidatura al debate sobre Europa con mi experiencia, a fortalecer el modelo de participación directa de personas afiliadas y simpatizantes de forma activa y a visibilizar a las mujeres, demostrando que somos y estamos, aunque no siempre podamos estar todo lo que quisiéramos.

Si quieres saber más de mí, pincha aquí.

Treinta años no es nada

Uno de mis primeros recuerdos es oir en casa que mi padre estaba en el paro. Yo no tendría más de 3 años, y sin embargo esa frase la recuerdo alta y clara. Siendo un poco más mayor, recuerdo parados pidiendo de puerta en puerta, acordarse solidariamente de los parados en Navidad y en general de ser consciente de que el paro era algo grave que afectaba a mucha gente.

Luego llegó el dinero europeo. Nos dedicamos a asfaltar, hormigonar y alicatar todo aquello asfaltable, hormigonable y alicatable (y si no lo era se decretaba como tal). Nos modernizamos y crecimos, el bienestar mejoró, nos convertimos en una sociedad de consumo y ocio, y el desempleo dejó de convertirse en preocupación nacional, que no en un drama para las personas que lo sufrían.

Y henos aquí, treintaytantos años después, en el mismo punto: cifras de desempleo inasumibles dentro una crisis económica a la que no se ve salida. La lección parece clara, la creación de empleo, sea cual sea su naturaleza, no es garantía de futuro para nadie, ni para las personas ni para el país.

Los únicos puestos de trabajo que pueden asegurar nuestro presente, y el futuro de nuestros hijos e hijas, son los empleos verdes o eco-empleos: puestos de trabajo de calidad, socialmente responsables que contribuyan a cambiar nuestro modelo económico y energético, haciéndolo viable en el futuro sea cual sea la coyuntura económica, financiera y productiva del exterior. Sectores como la agricultura ecológica, las energías renovables, la movidlidad sostenible, los servicios sociales o la conservación de la biodiversidad, están en crecimiento y expansaión y ofrecen además grandes posibilidades de devolver el protagonismo a la economía local.

Es una cuestión de voluntad política: invertir en generar empleo con fecha de caducidad o apostar por un empleo sostenible y durable en el tiempo. Y tú eliges a quién ha de tomar la decisión. No lo olvides.

De personas y máquinas

Cuando hablo o debato sobre pacificación, convivencia o el nuevo marco político de Euskadi, a veces tengo la sensación de hablar con máquinas de respuestas programadas y clonadas, para propagar verdades universales e inefalibles, en vez de con personas con voluntad de escuchar para aprender y comprender. Dicho de otro de modo, echo de menos cierta apertura de mente en mis interlocutoras.

EQUO Euskadi ha partido de cero para debatir y consesuar su postura sobre el nuevo marco político, oyendo todo lo que las personas afiliadas y sus simpatizantes teníamos que decir al respecto. El resultado es, desde mi punto de vista, una propuesta innovadora e integradora, que costará digerir sin la debida amplitud de miras. Pienso especialmente en dos puntos: la construcción de un nuevo marco político basado en una ciudadanía multi-identitaria y no en identidades nacionales; y la formación de una mesa social y ciudadana de diálogo.

Entendemos que hay que abrir el proceso de construcción y debate a toda la ciudadanía y no limitarlo a los partidos políticos. En primer lugar, porque no representan a toda la sociedad, sólo a su porcentaje de votantes, y además porque muchas personas, y más en estos tiempos que corren, desconfían de ellos como organizaciones al servicio del bien general. Y en segundo lugar, sería un error, además de arrogante, pensar que sólo en los partidos políticos podemos encontrar personas válidas y preparadas para llevar a cabo un debate de tal trascendencia para toda la sociedad.

La legitimidad del resultado dependerá de cómo de activa y participativa sea la ciudadanía en todo el proceso,  más allá de la simple aceptación o rechazo del producto precocinado entre bambalinas políticas. En cuantas más voces sumemos, más posibilidades tendremos de dar respuesta los importantes retos económicos, sociales, ecológicos e identitarios que tendrá que afrontar Euskadi en los próximos años.

Llamadme ingenua, pero yo tengo fe las personas; no tanto en sus creaciones.

Un modelo con pocas luces

He de reconocer que en el día a día no pienso demasiado en el origen de la energía que consumo. Como casi todo el mundo, me acuerdo de Santa Bárbara cuando truena, y las subidas del petróleo, los accidentes nucleares o los datos sobre el cambio climático me recuerdan que estamos pagando un precio demasiado alto por preparar la cena, usar el ordenador, coger el coche el fin de semana o disfrutar de las luces de Navidad.

Esto es preocupante porque resulta que si no vemos u oímos el problema, este no existe. O sea que cuando hacemos una lista de cosas que queremos cambiar en el mundo, ésta está en directa relación con los titulares de los últimos días.

Las noticias sobre nuestro modelo energético suelen estar cuidadosamente elegidas para no alarmar demasiado a la población, recordarnos el poder de las multinacionales, asegurarnos de que hay petróleo y gas por mucho tiempo; y que tecnológicamente estamos tan avanzados que podemos permitirnos centrales nucleares y prospecciones de fractura hidráulica –fracking- sin riesgo alguno. ¡JA!

La verdad es que esta manera nuestra de producir energía no hay por donde cogerla. Debería ser limpia, segura y asequible, y es altamente contaminante, peligrosa y costosa. Tendríamos que usar fuentes de energías renovables, y nos agarramos a los combustibles fósiles (es más fácil especular así). Invertimos grandes, pero muy grandes, cantidades de dinero en traerla de muy lejos cuando podríamos producirla en nuestra casa (literalmente). La transición hacia un modelo más eficiente y sostenible debería ser prioritario en la agenda política, además de motor del cambio económico (eco-empleos, inversión en I+D…) y ni siquiera se debate.

Señores, señoras, es la hora de hacer propuestas concretas. ¡Necesitamos nuevas energías ya!

How are things in Spain?

A pesar de todo el pesimismo que rodea la vida pública y política,  las energías y la ilusión de la gente de EQUO Euskadi, junto con convencimiento de que nuestras propuestas no sólo pueden servir, sino que son la única alternativa para salir de la crisis, me ayuda a afrontar la realidad con optimismo. En el fondo creo que no podemos ser tan idiotas como para no darnos cuenta de lo inviable de un modelo basado en el crecimiento.

Gracias a mi trabajo puedo charlar a menudo con gente de diferentes países europeos, y la situación de cada país es un tema recurrente. La semana pasada, ya en los postres, cuando me creía libre de tener que explicar lo mal que nos va aquí por el sur de Europa, el colega italiano lanza un: How are things in Spain?  (clarísima vendetta por los años que llevamos trabajando juntos y en los que él ha tenido que explicarnos la Italia de Berlusconi). Rápido repaso mental a los titulares de la semana: rescate-intervención-préstamo-hazloqueyotediga (¡buf!), Eurovegas (¡qué vergüenza!),  la manifestación de Cataluña (identidad, independentismo, explicarlo otra vez ¡no gracias!), los recortes, la reforma del código penal, la manipulación informativa, … “Cristiano Ronaldo está triste”. Ni sé de donde me salió, todo el mundo rió y cambiamos de tema.

Me quedé pensativa. Acababa de comprobar personalmente la efectividad del fútbol para evitar temas importantes. Me sentí triste. Realmente sentía vergüenza de tener que explicar a donde nos están llevando. Busqué dentro de mí, y encontré esperanza, y encontré más personas que cómo yo están convencidas de que estamos a tiempo. Me acordé de mi granito de arena, y de la gran playa que estamos construyendo en EQUO Euskadi.

Y me sentí mejor.

¿Por qué Equo?

Desde mis tiernos 18 hasta mis estupendos 36, mi voto mantuvo una relación estable con cierta formación política de cuyo nombre no quiero acordarme. Algún que otro escarceo creo recordar en autonómicas y europeas, pero por lo general y a pesar de que no me llenaba y ya no había ilusión, no sé si la rutina o un más-vale-lo-bueno-conocido-que-lo-bueno-por-conocer, el caso es que en el último momento mi voto no se atrevía a cambiar de papeleta.

Y llegó el flechazo. En Junio de 2011 mi voto y yo conocemos Equo. Leemos sus manifiestos, devoramos sus ideas y nos damos cuenta de que es el momento. Rompemos con el pasado y nos lanzamos en brazos de la ecología política, redescubriendo la pasión juvenil  por cambiar el mundo.

Seguro que hay alguna copla que dice algo parecido a “cuanto más te conozco más te quiero”, y es que la ilusión de los primeros momentos se van cimentando y convirtiendo en una emoción serena y racional, que cumple con mis expectativas y me hace sentir especial por ser parte de este gran proyecto.

Y si tengo que elegir, no sabría con qué quedarme…” dice la segunda estrofa. “Y no es lo que tienes, sino lo que eres” continua la canción. Las personas que forman Equo Euskadi; la forma de funcionar abierta, transparente y democrática; el respeto más absoluto por el Planeta y quienes formamos parte de él;  las propuestas realistas y serias para responder a la crisis y cambiar la sociedad; el optimismo y convencimiento de que otra forma de vivir es posible. Esto es Equo.

Mi consejo, atrévete a conocer Equo, para amistad o lo que surja…

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

Mujer, 37 años, dos niños pequeños, perfil profesional polivalente y responsable de logística familiar. No vivo donde he nacido, y liquidez es lo que mejor define mi identidad. Sin trayectoria ni experiencia política,  escasa participación en movimientos sociales o asociaciones. Mi lejana formación en Ciencias Políticas, no era un presagio ni era vocacional, era pura curiosidad por entender el funcionamiento de las cosas para poder mejorarlas (al menos aprendí a diferenciar la Política de la politiquería). Siento como mío lo público, y como deber el aportar algo a la sociedad, al engranaje  que me mantiene y del que soy parte. Esa soy yo, la chica.

El sitio: Octubre 2012, elecciones autonómicas en Euskadi, cabeza de lista en Bizkaia por EQUO Berdeak. Una parte de sociedad que no entiende lo que pasa, que tiene miedo, que desconfía y que acepta lo que le imponen. Una clase dirigente que no responde a las expectativas, guiados por los meros intereses económicos, que no suelen concordar con el interés general.  Y a pesar del ninguneo de las personas, la democracia y los derechos humanos hay gente que se mueve, se organiza, trabaja por los demás, defiende lo que cree, que contagia su entusiasmo, y su confianza en que las cosas se pueden hacer de otra manera. Hay alternativas, EQUO Berdeak.

¿Y qué hago? ACTUAR, me cansé de limitarme a comentar la situación y quejarme sentada en el sofá de casa.