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La ecología interesa. Reflexiones de la campaña en Andalucía

Durante más de una semana, desde Getafe a Almonte, pasando por Cartagena, Jaen, Motril, Córdoba, Mijas y Rota he hablado principalmente de economía, ecología y buen vivir. Con diferentes matices, enfoques, nivel de detalle y propuestas concretas, pero siempre con el foco puesto en la necesidad de transformar el modelo, el respeto a los límites del Planeta, los derechos de las personas y la necesaria contribución personal al proceso.

En este periplo, he tenido la oportunidad de trasmitir este mensaje tan EQUO a un público desconocedor de la ecología política, ni siquiera afin o interesado en las propuestas verdes. Personas que van a escuchar a Monedero, que quieren saber como los de abajo van a vencer a los de arriba, que quieren oir sobre el poder de la gente corriente, y en medio del fervor del “sí se puede” llega alguien que les dice: “Yo vengo a hablar de ecología”. Y resulta que funciona.

El silencio, la expectación, los asentimientos, los aplausos y sobre todo los comentarios tras las intervenciones me dicen que la ecología interesa, que el mensaje se entiende y que se ve necesaria e imprescindible en el cambio. Y esto es muy significativo, ya que contradice al menos en parte, algunas de las autolimitaciones y justificaciones que solemos invocar tratando de justificar la escasa penetración de nuestro mensaje en la opinión pública.

Creo que hay que empezar a ver los espacios de confluencia o de colaboración política, o como queramos llamar al trabajo conjunto con otros partidos y colectivos, como una ventana de oportunidad para hablar de nosotras y de nuestras propuestas. Si de algo ha servido la campaña andaluza ha sido para que cientos, si no miles de personas que jamás hubieran asistido a un acto de EQUO, hayan oido lo que proponemos para mejorar sus vidas. Y esto desde luego, ha sido gracias al esfuerzo de nuestras candidatas que se han recorrido los pueblos de sus respectivas provincias para asegurar la visibilidad de EQUO en los diferentes actos de campaña.

El impacto y el rendimiento de esto es obviamente difícil de medir objetivamente, pero para mí, llegar a gente a la que no solemos llegar, es una pieza importante de este rompecabezas que intentamos resolver día a día, ese de cómo hacemos llegar nuestro mensaje.

Llamadme ilusa si queréis, pero yo regalo ilusión. De la que me ha generado esta parte de mi experiencia en Andalucía. Para muestra un botón: Al salir del cierre de campaña de Dos Hermanas, se acercan dos mujeres a saludarme, habían estado en el acto de Mijas (el video que comparto) y una de ellas me dice con una palmada en la espalda: “Ojalá te sigan dejando hablar de ecología

Y si no nos dejan, habrá que hacerse hueco igual. ¿A que es para ilusionarse?

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La transformación que la gente pide y Andalucía necesita

Rosa Martínez y Carmen Molina Cañadas, coportavoz de EQUO Andalucía

Articulo publicado en Eldiario.es Andalucia (25/02/2015)

Andalucía: 34,2% de tasa de paro (59% en jóvenes menores de 25 años); más de 3 millones de personas en riesgo de pobreza; desertificación de zonas agrícolas; corrupción galopante…

Estas son sólo algunas de las razones para la confluencia, para trabajar conjuntamente. El momento social y político que vivimos no deja margen para heróicas luchas individuales sino para sumar y trabajar por la transformación. Porque es transformación lo que Andalucía necesita; ni cambio, ni reformas, ni parches: transformación radical de las políticas que se llevan a cabo, primero, y de la forma de hacer política, después.

No olvidemos que el PSOE lleva 35 años ocupando el Gobierno de la Junta de Andalucía, con lo todo lo que ello supone. Prácticas irregulares, o cuando menos anómalas, son la norma y el funcionamiento general de la administración y las instituciones que se van degradando sin que eso sea noticia ya.

Para Equo y Podemos la prioridad absoluta es darle otro rumbo a la política andaluza. Una apuesta por las personas y sus derechos, por una economía que cree empleo sin comprometer el futuro y una regeneración democrática que ponga fin a 4 décadas de amiguismo y corrupción. Para que esta transformación por la que apostamos sea posible, debemos sumar. Las resistencias van a ser duras, pero hay que dejar claro que tras las propuestas hay una gran mayoría social que apoya y desea una nueva política.

La crisis económica, social, política y ecológica que nos sacude, ha atizado igualmente nuestra conciencia política. Las plataformas ciudadanas de confluencia han sido los primeros espacios en los que se han dado los primeros pasos para un entendimiento y colaboración entre agentes políticos y sociales para dar un giro a la política. Esta visión compartida, que no idéntica, tiene la suficiente fuerza como para lanzar un proyecto común para Andalucía.

El momento de excepcionalidad política exige nuevas formas de entender las alianzas y los acuerdos, primando la colaboración sobre la competencia, para trabajar por el objetivo común de recuperar la política para las personas, pensando en la sostenibilidad de nuestra sociedad y recuperando la calidad democrática.

Siempre hemos considerado EQUO como una herramienta de transformación social y participación. Queremos que nuestras propuestas de cambio de modelo de producción y consumo, de buen vivir y de democracia participativa sean parte de la ola de transformación que ya está en marcha. Y después de las elecciones seguiremos trabajando en cada pueblo y en cada municipio por lograr la confluencia y defender la justicia social y ambiental.

Estamos viviendo un momento excepcional, trascendente y novedoso. Seamos conscientes también de que muchas miradas están puestas en Andalucía, que seremos pioneros en demostrar que la nueva forma de hacer política, basada en la generosidad y el interés de la sociedad por encima de egos personales y colectivos.

Y en este proceso de transformación es imprescindible la participación y el compromiso de todos y de todas, no sólo de los agentes políticos, sino también de la ciudadanía. Contamos con sumar votos, sí, pero también apoyos, ilusiones, fuerza y legitimidad para hacer viable la alternativa que Andalucía necesita y se merece.

Emociones europeas

ep_electionsCreo que la lectura (y escritura!) compulsiva de análisis y opiniones sobre los resultados de las elecciones está siendo una ocupación común dentro del entorno de Equo. En un ciclo que se retroalimenta, y que puede durar, no sólo hasta que esté todo dicho (aunque…¿cuándo ha parado eso una bola de opinión?) sino como mínimo hasta agosto, que nos vayamos todos de vacaciones. Y aún y todo, con las tablets y portátiles nos veo en el chiringuito legalizado por la Ley de Costas de Cañete dándole aún vueltas al tema.

No me mal interpreten, no me lo tomo a guasa. Intento poner en perspectiva el masivo lanzamiento de datos, porcentajes, hipótesis, teorías, afirmaciones y hasta vaticinios que acompañan a cualquier análisis digno de llamarse así. Y de lo que estoy leyendo, sobre todo lo escrito por Equo, me fijo especialmente en las emociones que los resultados nos han producido.

El objetivo era un eurodiputado y se ha conseguido. Esto es motivo suficiente para que muchas nos sintamos felices y con la sensación del deber cumplido. Sin embargo, el número y porcentaje de votos obtenidos, que en líneas generales no ha supuesto un aumento desde las generales de 2011 (incluso descenso en algunos territorios) nos produce también en paralelo cierta decepción y preocupación.

Es curioso como el logro de un objetivo marcado colectivamente sea capaz de provocar emociones contradictorias en un mismo grupo (¡y en una misma persona!). En un ejercicio de cinismo intelectual, podríamos divertirnos imaginando que aún mejorando considerablemente los resultados en todos los territorios, no hubiéramos conseguido representación. (Ni me molesto en hacer los cálculos matemáticos, es una simple entelequia especulativa, pongan ustedes las condiciones que consideren oportunas) ¿Se sentiría peor quien está contento con los resultados y sería más feliz quien se siente defraudado por el número de votos?

Dicen que la decepción va ligada a las expectativas. ¿Qué esperaba de estas elecciones cada una de las personas que formamos EQUO? ¿De verdad creíamos posible duplicar el número de votos a nivel estatal? ¿Soñábamos con un segundo eurodiputado? Cada una que se responda a sí misma, pero bien es cierto que cuando deseas algo con todas tus fuerzas, cuando dedicas tiempo y esfuerzo a hacer que funcione y cuando te involucras emocionalmente en ello, llega un punto en que el DESEAR algo y el CREER QUE VA A OCURRIR se confunden. En realidad no tienes indicios racionales para creerlo, pero lo deseas con tanta fuerza que lo conviertes en certeza (desde una oferta de trabajo a la persona amada) ¿Teníamos realmente motivos objetivos para preveer un aumento considerable de votos?

Cada una sabrá lo que tenía en la cabeza, aunque sí que es verdad que todo el trabajo hecho y las buenas sensaciones que nos llegaban de la campaña nos ha llevado quizá a pensar que íbamos a dar el salto. Si ha sido esto, quizá no hemos tenido en cuenta dos aspectos: el limitadísimo impacto cuantitativo de las mesas, charlas y actos varios en los que se ha basado principalmente nuestra campaña,  (además de la más que modesta presencia mediática); y la dificultad de transformar la simpatía en voto en dos semanas.

Y como no hay escrito sobre las elecciones que se precie sin mencionar a Podemos, pues ahí voy: Si nuestros propios resultados dan lugar a emociones divergentes, los de Podemos dan para cubrir todo el “emocionario”: asombro, alegría, decepción, ilusión, envidia, admiración, incomprensión, enfado, hostilidad, entusiasmo… creo que podemos encontrar un poco de todo y en diferente medida. Y me queda la duda de cómo hubieramos reaccionado emocionalmente cada una de las personas de EQUO, ante nuestros mismos resultados en un escenario con resultados menos abrumadores para Podemos. Otra entelequia para la reflexión.

Si he querido hablar de las emociones, es porque EQUO, y sobre todo esta campaña la hemos hecho las personas. Por encima de la racionalidad de datos y argumentos políticos, están las emociones que todo eso nos provoca. Poco podemos hacer con ellas salvo reconocerlas, intentar entenderlas y respetarlas. Hecho esto, pues entonces quizás estaremos en condiciones de analizar y evaluar los datos puramente políticos para extraer lo mejor de ellos para el futuro, en vez de usarlos para justificar nuestras propias emociones.

Y la segunda derivada, que nos obliga a hilar más fino: ¿cómo reacciono ante emociones opuestas a las mías generadas por los mismos resultados? ¿Siento desconfianza? ¿Soy capaz de empatizar? ¿Me aleja de esa persona?

Habrá a quien esto le parezca una chorrada. “Allá cuidaos”, que dice mi abuela.

 

Y además, el optimismo

OptimismoCoincidencia o Equo-telepatía, el caso es que esta mañana me he despertado con un debate interno parecido al que ha planteado hoy Guillermo Rodríguez sobre qué debe tener preeminencia en el discurso político: la acción inmediata o el horizonte deseable. Usando sus palabras: ¿Impactar o reinventar? (en referencia a Florent Marcellesi).

Ni que decir tiene, que ambos verbos son complementarios e irrenunciables en la acción política, y que están conectados por la ideología: en nuestro caso, la ecología política define un horizonte que condiciona y valida las acciones inmediatas. No se llega al horizonte, sin pequeñas acciones; y las acciones de impacto en Europa no tendrán sentido para nuestro proyecto si no contribuyen a llegar al horizonte que pretende reinventar Europa.

Este trabalenguas de horizonte y acciones nos demuestra que podemos jugar dialécticamente hasta el infinito, y que volveríamos una y otra vez al mismo punto: un partido político sin proyecto a largo plazo no tiene futuro, y representates políticos que sistemáticamente sacrifican el día a día por abstracciones ideológicas son catastróficos para las personas.

Mi reflexión matutina, sin embargo, venía de la mano del optimismo. Hay una frase de Chomsky que lleva unos días conmigo: “El optimismo es una estrategia para hacer un futuro mejor. Porque si no crees que el futuro puede ser mejor, no parece que vayas a dar el paso de responsabilizarte de que así sea. Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto por la libertad, hay oportunidad de cambiar las cosas, hay una oportunidad de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor. Es tu elección”

Entiendo que quienes estamos en Equo somos optimistas: creemos en un futuro mejor, en que hay esperanza e instinto de libertad, y así hemos hecho nuestra elección. Mi preocupación es cómo contagiar este optimismo, cómo hacer ver a la gente que las posibilidades de cambio son reales y hacerles dar ese paso hacia la responsabilidad, primero individual y luego colectiva.

Desde el punto de vista de las elecciones europeas, le daba yo vueltas esta mañana a cómo hacer ver a la gente que nuestro proyecto de una Europa democrática, sostenible y para las personas (proyecto global, integrador y a largo plazo) es factible, realizable y posible. Y lo que se me vino a la cabeza fue trasmitir con la dignidad de las grandes decisiones estratégicas cada una de las pequeñas victorias que nuestrx eurodiputadx consiga en el Parlamento junto con el PVE: una frase que matice, un endurecimiento de condiciones, la visibilización de cierto problema… Y sin embargo, es necesario tener las cosas muy claras, tener bien orientada la brújula política para que ser consecuente con el horizonte al que aspiras y que tus votantes te han encargado defender.

La lista de aspectos y actos con los que un representante puede influir en la Política con mayúsculas es larga, pero también desconocida, imprevisible, ardua, y para que lo vamos a negar, muy poco glamourosa mediáticamente. En el caso de la política europea aún mucho más, debido al desconocimiento y la complejidad en la toma de decisiones en las instituciones europeas. No hay más que darse una vuelta por la equomunidad para ver lo que está costando traducir nuestros principios, nuestro horizonte, en propuestas concretas, en acciones dentro de las competencias europeas.

Pero nadie dijo que fuera fácil. El reto de nuestrx representante será lograr la máxima coherencia de sus acciones con nuestro horizonte dentro del marco europeo, nuestro reto como partido comunicarlo y trasmitirlo en cuatro ejes: el impacto, la ecología política, Europa y el optimismo. 

Cómo no, las personas

Esta entrada es un resumen mi contribución al acto colaborativo de presentación de candidaturas organizado por Equo Alava el 23 de Enero en Vitoria-Gasteiz. 

10336183-abstractas-personas-en-diferentes-situaciones-y-mapaDice una compañera que siempre hablo de las personas, de qué voy a hablar si no, pienso yo para mí. Leo a Iker Armentia reflexionar sobre las siguientes declaraciones de González-Pons “Una vez salvada la prima de riesgo, tenemos que dedicarnos a salvar a las personas”, y además de revolverme las tripas, me cuesta entender esa naturalidad de la clase política para deshumanizar y cosificar a las personas como otra parte más, de esta hacienda suya que regentan por mandato electoral irrevocable durante 4 años.

Se equivocan: las personas no somos un objeto más de administración, somos el único objeto de la política. Si cualquier aspecto de la acción política de un estado o administración no respeta y tiene en cuenta los derechos, las necesidades y la calidad de vida de las personas, deja de ser política y pasa a ser otra cosa.

Es difícil, hablar de una Europa de, por y para las personas en un contexto donde las decisiones de la Troika ha pasado como un rodillo sobre las personas. Y sin embargo, en las diferentes instituciones europeas encontramos áreas y líneas de trabajo, claramente en favor de las personas:

  • Lucha contra la pobreza: La Estrategia 2020 quiere una Europa inteligente, sostenible e inclusiva. El objetivo para 2020 es haber sacado de la pobreza a 20 millones de personas, para ello hay diferentes iniciativas desde dotación económica a través del Fondo Social Europeo como la coordinación de las políticas sociales y de inclusión de los estados miembros. El logro del objetivo es incierto, pero la importancia de poner en la agenda política la pobreza como problema y reto de Europa es muy relevante, en un contexto en el que todo vale a cambio de unos indicadores macroeconómicos, y que en nuestro entorno es un problema que no se aborda políticamente, porque no se reconoce políticamente.
  • Educación: La Estrategia Educación y Formación 2020 establece como objetivo de la educación el desarrollo personal, social y profesional de las personas. Es decir, no sólo somos potencial mano de obra. Además hace hincapié en la contribución de la educación a la cohesión social y a la ciudadanía activa. Ambos tienen una gran presencia en las políticas y estrategias de la UE, y se refieren precisamente a la capacidad de una sociedad de asegurar el bienestar de todos sus miembros y a la participación de las personas en la vida pública respetando los principios democráticos y los derechos humanos. Lo que en mi punto de vista, es por una parte poner el foco precisamente en las personas como objeto y sujeto de la vida política.
  • Igualdad de Género: Es uno de los principios fundacionales de la Comunidad Europea, teniendo en cuenta la fecha de la que estamos hablando (1957) hemos de considerar a Europa una pionera en este ámbito. Otro dato relevante es que Igualdad depende de la DG de Justicia, no de Asuntos Sociales como aquí estamos acostumbrados, lo que subraya el compromiso comunitario con la igualdad como un derecho fundamental. Aunque aún existen desigualdades la situación ha mejorado mucho en los 28 países gracias al trabajo hecho en la legislación, la introducción de la perspectiva de género en otras políticas y medidas específicas.

Sin embargo, el impacto es pequeño (o al menos no el deseable) y desde luego, no inmediato. En general, son áreas dentro de políticas subsidiarias, esto es que son competencia de los estados miembros, por lo que la UE, salvo que exista una voluntad política de los estados no puede imponerse. Aunque evidentemente todo este trabajo contribuye a la visibilización de ciertos temas, una influencia en las políticas y formas de hacer, nuevas líneas de trabajo, etc., los programas de financiación, no llegan a producir cambios estructurales. 

La clave está en definir los mecanismos necesarios para que la UE pueda hacer cumplir a los estados miembros los compromisos que adquieren voluntariamente. La cesión de soberanía de los estados a la UE no sólo es relevante en en las grandes políticas de estado, sino en otras muchas áreas que afectan directamente a la calidad de vida y derechos de las personas. Debemos, por tanto, buscar la manera de hacer valer y transferir los principios fundacionales de la UE (paz, solidaridad, igualdad, calidad de vida de las personas) a las políticas de los estados miembros. Y en este sentido, el Partido Verde Europeo trabaja desde el Parlamento Europeo precisamente por que las personas sean tenidas en cuenta en todas las políticas y estrategias europeas.

Y esta debería ser una prioridad de la persona que lleve la voz de Equo al Parlamento Europeo: poner las necesidades, derechos y calidad de vida por las personas en el punto del debate de cualquier iniciativa legislativa. 

Una Q-mujer participando en Europa

Rosa2Mi candidatura no es fruto de una larga reflexión ni personal ni política. Es una decisión lógica, basada en tres razones, que ha salido de dentro sin hacer mucho ruido, muy natural, como algo que tenia que ser y es.

Y es que resulta que siento Europa como mía, y yo me siento parte de Europa. Por a mi trabajo, llevo desde 2004 analizando documentos de trabajo, prioridades estratégicas, políticas y acciones. Reconozco Europa como mi ámbito natural de trabajo, como una dimensión que no puede faltar ni en lo que hago ni a dónde me dirijo. Me siento cómoda hablando y debatiendo sobre Europa; imaginando como mejorarla, qué cambiar, cómo acercarla a las personas.

Resulta también que soy Equo, y que Equo nos brinda esta inusual oportunidad de elegir y ser elegidas. Y en estos tiempos en los que participar en política es un verbo de difícil conjugación, no quiero perder la oportunidad de vivir la experiencia de las primarias abiertas, de aprender, y demostrar que Equo somos personas. Muchas y muy comprometidas, de todas partes, de diferentes perfiles pero con una visión común de la Europa que queremos: democrática, verde e igualitaria.

Y además soy madre, y hago equilibrios con la conciliación, y mi tiempo no es mío, sino que lo reparto como puedo entre el cuidado mis pequeños, mi trabajo y todo aquello que quiero hacer. Y ahora quiero y puedo contribuir con mi candidatura al debate sobre Europa con mi experiencia, a fortalecer el modelo de participación directa de personas afiliadas y simpatizantes de forma activa y a visibilizar a las mujeres, demostrando que somos y estamos, aunque no siempre podamos estar todo lo que quisiéramos.

Si quieres saber más de mí, pincha aquí.

Imaginando la triste realidad

Hoy ha sido un día duro a la hora de conciliar mis roles de madre y candidata. La agenda de campaña no entiende de horas de cena infantiles, y la agenda de la red de apoyo familiar no entiende de política.

Esto me ha hecho reflexionar sobre las dificultades que tenemos la ciudadanía de a pie para participar activamente en la vida política. Empecemos por lo más obvio: los partidos políticos. A priori parece que no hay problema: no hay ninguna discriminación para afiliarse (bueno, para poner pasta, no suele haber problemas). ¿Y una vez dentro qué?

Pues yo me lo imagino de la siguiente manera: las posibilidades de acceder a puestos de responsabilidad, son directamente proporcionales a los años que lleves pegando carteles o currándote la protección de algún jerifaltillo local. Según tu apellido, las relaciones o la pasta que tengas, esta fase te la puedes saltar. Una vez dentro del meollo, nada de ideas propias y valores por los que luchar, hay unas directrices y consignas que vienen de arriba (a veces de tan arriba que vienen de fuera de la cúspide del partido: bancos, empresas, lobbies varios…) Y entonces, sólo entonces, si no has mordido la mano que apunta con su dedo el orden de las listas y tienes cierta valía (según tu apellido, las relaciones o la pasta que tengas, esto último no suele tenerse en cuenta) puedes tener la suerte de salir elegido representante de la ciudadanía y participar activamente en las instituciones.

Esto, repito, es como yo creo que funcionan la gran mayoría de partidos políticos. Si me equivoco, por favor que alguien me lo demuestre pero con hechos: elecciones primarias para conformar las listas electorales, independencia económica de bancos y empresas, debates internos abiertos a todas las personas afiliadas y simpatizantes, elaboración del programa abierta y colaborativa, organización horizontal y participativa…

Mi experiencia en Equo Euskadi ha sido bien distinta. Y como ejemplo, mi propio caso: madre de dos niños pequeños y profesional autónoma, sin experiencia política pero con ganas de participar y cambiar las cosas. ¿Qué partido en Euskadi me hubiera dejado ser cabeza de lista con estas credenciales? ¿Y qué partido hubiera dejado que dos de sus tres cabezas de lista tuvieran este perfil?

Desde aquí mi reconocimiento y agradecimiento a las personas de Equo Berdeak que han apostado por hacer las cosas de distinta manera, y que no sólo nos apoyan a Mónica Monteagudo y a mí como cabezas de lista, si no que nos animan y nos arropan en nuestra responsabilidad como madres y candidatas.