Archivos Mensuales: mayo 2015

El éxito de la inteligencia colectiva

15503270197_ea929a71bc_bEn la última Asamblea Federal, una de las cosas que pedí en mi discurso como recién elegida coportavoz fueron “trabajo, fuerza e inteligencia colectiva”. Creo que lo logrado ayer es precisamente el resultado de la combinación de esas tres cosas. La apuesta que se hizo desde la Mesa Federal en Septiembre de 2014 por las confluencias apenas llenaba una página. Con tres simples criterios y total libertad y autonomía, el trabajo de los diferentes EQUO territoriales ha logrado:

  • más de 90 concejalías y 3 representantes en parlamentos autonómicos
  • una repercusión mediática mucho mayor que hasta ahora
  • convertir a EQUO en actor político de referencia
  • reconocimiento y prestigio por parte de los colectivos y ciudadanía implicadas en las confluencias
  • incluir en los programas electorales la dimensión ecológica y feminista de las políticas, además de cuestiones claves para la transformación como el urbanismo sostenible, la energía, la soberanía alimentaria local, la economía local, los cuidados, la democracia participativa, etc.
  • empoderar a una parte importante de la afiliación cuyo paso por los procesos de confluencia ha resultado un aprendizaje político de primer orden y pasa a ser parte del ya excelente capital humano con el que contamos.

Estos logros compartidos son una consecuencia de la cohesión ideológica que existe en EQUO. Y hablo de ideología tanto desde el punto de vista de propuestas (ecología política) como de forma de entender la política en cuanto a formas y procedimientos.

Visto lo visto, esta coherencia inter-territorial es cuando menos sorprendente en un partido federal, horizontal y mostrada dentro de unas dinámicas complejas e independientes unas de otras. Los procesos se han llevado a cabo sin liderazgos centralizados (ni personales ni orgánicos) no ha habido directrices, ni consultas, ni autorizaciones. No deja de ser paradójico, como el trabajar en espacios abiertos, compartidos y diversos, lejos de diluirnos o debilitarnos ha reforazado nuestra identidad política.

Y sin embargo, la identidad de EQUO, la identidad verde, ha resultado ser tan inclusiva que ha permitido el entendimiento, la simpatía y el acercamiento de muchas personas que sin ser ecologistas o ni siquiera tener conciencia de los límites del Planeta han mostrado interés por colaborar, trabajar, aprender y hacer suyas nuestras propuestas de transformación. Y esto va a hacer crecer las asambleas locales.

Quiero destacar también de manera especial el papel destacado que las mujeres de EQUO han jugado en los procesos de confluencia: han liderado procesos, negociado, creado programas, participado en asambleas, redactado documentos, han sido candidatas y ahora muchas van a ser concejalas (y una diputada autonómica). Esto debe ser el principio de una mayor participación de las mujeres de EQUO tanto en el trabajo interno como externo. Y desde luego, tiene que traducirse en un mayor peso político de las mujeres en los órganos de gestión y organización del partido. En EQUO llevamos tiempo reinvindicando el papel transformador de las mujeres en política, y ahora más que nunca, que el mensaje está claro en los análisis políticos debemos seguir abanderando este discurso.

Sin duda EQUO ha salido reforzado de este proceso electoral: representación institucional, reconocimiento político y social, reafirmación del proyecto en términos ideológicos, mayor experiencia y capacidad política de las personas y empoderamiento de las mujeres. Todos estos logros nos ponen en situación inmejorable de cara a los retos políticos que nos enfrentamos: cambiar las políticas municipales, activar políticamente a la ciudadanía y trabajar por la confluencia para las elecciones generales.

Mi apuesta está clara: trabajo, fuerza e inteligencia colectiva.

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Feliz Día del Trabajo (de todos los trabajos)

Artículo publicado originalmente en el blog Más de la Mitad de 20 Minutos (01/05/2015)

Manifestación por los derechos de las limpiadoras del hogar. (C) Territorio doméstico

Hoy me levanté pensando “Qué bien que hoy no trabajo” y de repente me di cuenta que tenía que recoger la casa, vestir a los niños, ir a la compra, pasar por casa de mis padres, etc. Nunca nos paramos a pensar en todo el trabajo que hay que hacer, y que sin embargo nadie considera un trabajo, pero ¿Qué pasaría si esta semana me declaro en huelga y no hago nada de eso? ¿Y si todas las mujeres nos declarásemos en huelga?

Me gustaría que cuando hablemos del Día del Trabajo, tuviéramos en mente todos los trabajos. Sí, también ese que la sociedad no valora, no remunera y ni siquiera reconoce: el de los cuidados, el reproductivo, el de sacar la vida adelante.

Ese trabajo que realizan mayoritariamente las mujeres en todo el mundo, ese que es imprescindible y que no aparece en ninguna estadística ni indicador de progreso o riqueza. Así somos. En nuestra sociedad tiene más reconocimiento el gerente de una fábrica de armas o el banquero que desahucia a la gente de sus casas, que las mujeres que se ocupan de sus criaturas o de sus familiares dependientes.

Ellos (porque en ese tipo de puestos son mayoritaria y aplastantemente ellos) cobran algo más que un buen sueldo, tienen prestigio y estatus social; se les reconoce su contribución a la sociedad y a la economía. Ellas tienen más riesgo de caer en la pobreza y sufrir violencia, y su trabajo no es valorado ni social, ni económicamente.

Para el sistema no existe la mitad de la población, sin embargo somos imprescindibles. Son las mujeres en todo el mundo las que trabajan a diario y asumen la responsabilidad de la crianza, la alimentación, la salud, la limpieza, la educación… En definitiva del cuidado de su familia.

Nuestro modelo de sociedad, producción y consumo está basado precisamente en esa fuerza de trabajo gratuita que somos las mujeres y que realizamos las tareas básicas para la vida. Si tuviéramos que pagar ese trabajo en la sombra el sistema se colapsaría

Estos días estamos hablando, y mucho, de trabajo. Lo que fue un castigo divino, hoy es un regalo del cielo. Somos conscientes de la transformación profunda que el sistema necesita para crear empleos dignos y sostenibles. Pero cualquier cambio de nuestro modelo productivo quedará incompleto si no aborda el reparto de trabajo reproductivo. La conciliación no basta, acaba siendo una trampa para las mujeres ¿os suena la doble jornada? Y hasta triple. Hay que trabajar por la corresponsabilidad, los hombres y las instituciones deben asumir su parte en este trabajo esencial para la sociedad.

Porque no nos engañemos, la desigualdad social, económica y política de las mujeres tiene su origen y es consecuencia de asumir sin remuneración, sin visibilización y sin reconocimiento el trabajo más básico que necesitamos como sociedad: el de cuidar de la vida

Feliz Día del Trabajo, de todos los trabajos.