Archivos Mensuales: febrero 2015

La transformación que la gente pide y Andalucía necesita

Rosa Martínez y Carmen Molina Cañadas, coportavoz de EQUO Andalucía

Articulo publicado en Eldiario.es Andalucia (25/02/2015)

Andalucía: 34,2% de tasa de paro (59% en jóvenes menores de 25 años); más de 3 millones de personas en riesgo de pobreza; desertificación de zonas agrícolas; corrupción galopante…

Estas son sólo algunas de las razones para la confluencia, para trabajar conjuntamente. El momento social y político que vivimos no deja margen para heróicas luchas individuales sino para sumar y trabajar por la transformación. Porque es transformación lo que Andalucía necesita; ni cambio, ni reformas, ni parches: transformación radical de las políticas que se llevan a cabo, primero, y de la forma de hacer política, después.

No olvidemos que el PSOE lleva 35 años ocupando el Gobierno de la Junta de Andalucía, con lo todo lo que ello supone. Prácticas irregulares, o cuando menos anómalas, son la norma y el funcionamiento general de la administración y las instituciones que se van degradando sin que eso sea noticia ya.

Para Equo y Podemos la prioridad absoluta es darle otro rumbo a la política andaluza. Una apuesta por las personas y sus derechos, por una economía que cree empleo sin comprometer el futuro y una regeneración democrática que ponga fin a 4 décadas de amiguismo y corrupción. Para que esta transformación por la que apostamos sea posible, debemos sumar. Las resistencias van a ser duras, pero hay que dejar claro que tras las propuestas hay una gran mayoría social que apoya y desea una nueva política.

La crisis económica, social, política y ecológica que nos sacude, ha atizado igualmente nuestra conciencia política. Las plataformas ciudadanas de confluencia han sido los primeros espacios en los que se han dado los primeros pasos para un entendimiento y colaboración entre agentes políticos y sociales para dar un giro a la política. Esta visión compartida, que no idéntica, tiene la suficiente fuerza como para lanzar un proyecto común para Andalucía.

El momento de excepcionalidad política exige nuevas formas de entender las alianzas y los acuerdos, primando la colaboración sobre la competencia, para trabajar por el objetivo común de recuperar la política para las personas, pensando en la sostenibilidad de nuestra sociedad y recuperando la calidad democrática.

Siempre hemos considerado EQUO como una herramienta de transformación social y participación. Queremos que nuestras propuestas de cambio de modelo de producción y consumo, de buen vivir y de democracia participativa sean parte de la ola de transformación que ya está en marcha. Y después de las elecciones seguiremos trabajando en cada pueblo y en cada municipio por lograr la confluencia y defender la justicia social y ambiental.

Estamos viviendo un momento excepcional, trascendente y novedoso. Seamos conscientes también de que muchas miradas están puestas en Andalucía, que seremos pioneros en demostrar que la nueva forma de hacer política, basada en la generosidad y el interés de la sociedad por encima de egos personales y colectivos.

Y en este proceso de transformación es imprescindible la participación y el compromiso de todos y de todas, no sólo de los agentes políticos, sino también de la ciudadanía. Contamos con sumar votos, sí, pero también apoyos, ilusiones, fuerza y legitimidad para hacer viable la alternativa que Andalucía necesita y se merece.

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El Buen Vivir: una alternativa al capitalismo

Resumen de la ponencia en la III Asamblea de Equo Asturias. 12 Claves de Futuro
Publicado en la web de Equo Asturias (15/02/2015)

Si en los años 60 los movimientos de lucha y reivindicación se les consideraban subversivos, era porque efectivamente buscaban subvertir el sistema y sustituirlo por otro diferente. En los últimos 15-20 años, lo que se ha buscado es consolidar y expandir nuestro concepto de desarrollo basado en la acumulación material. Esto se ha hecho sin tener en cuenta dos aspectos:

  1. Los límites el Planeta, no estamos teniendo en cuenta la imposibilidad material de que toda la población mundial produzca y consuma en los niveles que los países occidentales lo estamos haciendo en nombre del desarrollo;

  2. No cuestionamos el modelo ni el concepto de desarrollo, aunque esa acumulación material no está asegurada para la mayoría de la población, y aunque su mantenimiento es una amenaza para la seguridad, la libertad y la identidad de miles de millones de personas en el mundo.

Este tipo de desarrollo es el defendido y promovido por el capitalismo, un sistema explotador de personas y recursos que pone la democracia a su servicio con el fin último del crecimiento económico y la creación de riqueza. Pero este sistema en el que vivimos tiene tres grandes limitaciones que son las que están en el origen de la crisis social, económica y ecológica en la que nos encontramos:

  • Su visión economicista de la sociedad y de la actividad humana deja de lado todo aquello que no tiene valor monetario, sin importar el valor social que pueda tener: los trabajos de cuidados, la salud o la calidad del aire que se respira.

  • No redistribuye la riqueza material. El capitalismo genera desigualdades, que suponen la violación continua de derechos lo que inevitablemente mina la democracia.

  • Funciona de espaldas y a expensas de la naturaleza. Ha prevalecido la idea de que la sociedad es algo contrapuesto o que está fuera de la naturaleza, cuando la humanidad es parte de la naturaleza, y que todo nuestro entorno, incluidas las asfaltadas y hormigonadas ciudades son naturaleza.

El Buen Vivir

En este contexto mundial están surgiendo cada vez más iniciativas y propuestas que buscan un modelo diferente. Una de ellas es el concepto de Buen Vivir, que algunos países de Latinoamérica están incluyendo en sus constituciones, recuperando conceptos y filosofías de las comunidades indígenas. Sin embargo, no es algo tan lejano culturalmente ya que el Buen Vivir se nutre y recoge aportaciones de filosofías políticas occidentales como el marxismo, el ecologismo o el feminismo.

El Buen Vivir es otra manera de organizar y vertebrar los objetivos y los recursos de la sociedad de forma que se respeten los derechos de las personas, se construya un nuevo régimen económico y se recuperen las diversas soberanías que hemos ido cediendo a los poderes económicos.

Los derechos humanos, apoyados y ampliados con garantías sociales, económicas, ambientales son la base del Buen Vivir. La base y objetivo de toda acción política deben ser los derechos, pero unos derechos y ampliados que incluyan la justicia social y también la ambiental. Esto incluiría la alimentación, el agua potable, la energía, la vivienda; un acceso universal y gratuito a la sanidad, educación y servicios sociales, el derecho a un medio ambiente sano, y a la cultura y el ocio, siempre desde el respeto a la diversidad.

Respecto al nuevo régimen económico, la primera premisa es que debe estar en armonía con la naturaleza, esto es respetar los límites del Planeta, teniendo como objetivo la dignidad humana y la calidad de vida de las personas. La apuesta es una economía social y solidaria con otros valores que la competencia y el beneficio económico, como por ejemplo la dimensión colectiva de las actividades económicas.

Por último, el Buen Vivir exige el fortalecimiento de la democracia, con una mayor participación y la promoción de las decisiones conjuntas y comunitarias, en detrimento de las minorías que hoy ejercen el poder: élites poĺíticas y económicas.

Otro desarrollo y desmercantilización

Si bien mucho de lo defendido por el Buen Vivir se da o puede darse dentro del capitalismo, hay dos aspectos fundamentales que cuestionan el corazón de la lógica actual del sistema. Una es el concepto de desarrollo. Para el Buen Vivir una sociedad desarrollada es aquella que asegura las mismas posibilidades cuando no se tienen los mismos recursos. La calidad de vida, las oportunidades y las decisiones de las personas no deben ser fruto del azar y de las circunstancias. El desarrollo llegará cuando las condiciones materiales y económicas o culturales o de género, no condicionen las opciones de vida de una persona.

En segundo lugar, el Buen Vivir promueve la desmercantilización de los recursos naturales (agua, alimentación o energía), pero también de las personas. Tanto los recursos como las personas tienen que dejar de ser considerados como meros instrumentos de producción del sistema capitalista. Esto cambiaría la lógica imperante del funcionamiento de la sociedad, la economía y la política, la mercantil, dando paso a la lógica de los derechos.

Una transformación radical del sistema

Aplicar el Buen Vivir supone una transformación radical del sistema. Lo que se busca es un sistema que no genere desigualdad; no viole sistemáticamente los derechos humanos; no ponga en peligro el equilibrio ambiental y no anule a la democracia.

Para lograr esta transformación es imprescindible poner la ética en el centro de nuestras acciones: el respeto y cuidado de la vida debe ser el objetivo de la sociedad, no la economía. El crecimiento económico y el beneficio económico deben dejar paso a conceptos como libertad, igualdad, equidad, solidaridad como principios rectores del funcionamiento del sistema. Inevitablemente necesitamos construir, de forma democrática, sociedades democráticas que recuperen lo público, lo universal y lo gratuito.

El Buen Vivir es por tanto lo opuesto a lo que nos ha traído aquí y es, sin duda, el horizonte al que nos debemos dirigir para salir de aquí.